¿Qué es el Círculo Psicoanalítico Mexicano A. C.?

Es y ha sido un lugar de encuentro, reflexión, debate, estudio y transmisión del psicoanálisis. En él han confluido diversos proyectos y trayectorias que convergen en la revisión crítica de los fundamentos de la teoría y la práctica psicoanalíticas. Su eje fundamental es la obra de Sigmund Freud, lo que la distingue de otras instituciones psicoanalíticas.

Tenemos como objetivo la investigación, la transmisión y difusión del psicoanálisis. Buscamos incidir en el ámbito de lo social mediante la práctica clínica de los psicoanalistas y su trabajo de atención, reflexión y promoción de una lectura que rescata al sujeto y lo pone en primer plano, sin dejar de ubicarlo en el contexto en el que vive y en la importancia de éste. Asumimos un psicoanálisis que nace de la escucha del sufrimiento singular y que se reformula dialécticamente en relación a la clínica, cuyos criterios de validez son puestos a prueba día con día. El psicoanálisis que propugnamos mantiene una postura contracultural que busca poner en evidencia las contradicciones y la función de ficción que la modernidad y la posmodernidad conlleva, a diferencia de posturas que podrían simular un proyecto de libertad y bienestar, haciendo a un lado la subjetividad y exigiendo sacrificios pulsionales que promueven y exacerban la violencia.

Reconocemos la importancia y el lugar de producción colectiva que la institución ha representado a lo largo de la historia del psicoanálisis, pero también reconocemos la difícil integración del quehacer psicoanalítico dentro de este marco. Por ello, separamos el espacio institucional de la práctica privada de los psicoanalistas que la componen. La institución psicoanalítica, es un tema de discusión y reflexión permanente. Buscamos que el desarrollo de la teoría, la investigación y la práctica psicoanalítica se articulen en una institución que funcione de manera lo más democrática, autogestiva, transparente y horizontal posible. Pensamos y habitamos nuestra institución como un espacio lúdico y creativo que nos permite trabajar, compartir y continuar aprendiendo desde una posición ética.

Objetivo

Tiene como objetivo la investigación, la transmisión y difusión del psicoanálisis. Busca incidir en el ámbito de lo social mediante la práctica clínica de los psicoanalistas y su trabajo de atención, reflexión y promoción de una lectura que rescata al sujeto y lo pone en primer plano, sin dejar de ubicarlo en el contexto en el que vive y la importancia de éste.

Asumimos un psicoanálisis que nace de la escucha del sufrimiento singular y que se reformula dialécticamente en relación a la clínica, cuyos criterios de validez son puestos a prueba día con día.

El psicoanálisis que propugnamos mantiene una postura contracultural que busca poner en evidencia las contradicciones y la función de ficción que la modernidad y la posmodernidad conlleva, a diferencia de aquellas posturas que simulan un proyecto de libertad y bienestar haciendo a un lado la subjetividad y exigiendo sacrificios pulsionales que promueven y exacerban la violencia.

Reconocemos la importancia y el lugar de producción colectiva que la institución ha representado a lo largo de la historia del psicoanálisis, pero también reconocemos la difícil integración del quehacer psicoanalítico dentro de este marco. Por ello, separamos el espacio institucional de la práctica privada de los psicoanalistas que la componen. La institución psicoanalítica, es tema de discusión y reflexión permanente. Buscamos que el desarrollo de la teoría, la investigación y la práctica psicoanalítica se articulen en una institución que funcione de manera democrática, autogestiva, transparente y horizontal.

Pensamos nuestra institución como un espacio lúdico y creativo que nos permite trabajar, compartir y continuar aprendiendo desde una posición ética.

Nuestra historia

 

El Círculo Psicoanalítico Mexicano tiene su primer antecedente en 1969 con la creación del llamado Círculo Mexicano de Psicología Profunda el cual fue disuelto en 1970.

 

Producto de una primera escisión, en 1971, Armando Suárez y Raúl Páramo constituyeron el Círculo Psicoanalítico Mexicano, cuya acta constitutiva fue firmada en 1974.

Un personaje relevante dentro del quehacer institucional del CPM fue Armando Suárez, impulsor de una propuesta de formación acorde con el interés freudiano de no anclar el psicoanálisis a la medicina y que estuviera abierto a otras disciplinas con las que se impulsara el diálogo, particularmente las ciencias sociales, la historia y la filosofía.

Suárez realizó, además, una importante labor editorial, al estar a cargo de una colección de psicoanálisis dentro de la editorial Siglo XXI, desde donde promovió la traducción y publicación de los “Escritos” de Jacques Lacan, por parte del poeta español Tomás Segovia. Los textos apenas habían sido publicados en Francia y no habían sido traducidos al español en ningún otro lugar de Hispanoamérica.

Desde un inicio, estuvo fuera de duda, la necesidad de sostener el trípode propuesto por Freud para sustentar toda formación psicoanalítica: el análisis personal, la práctica supervisada y el conocimiento teórico sistemático de la obra, entre otras.

Dentro de sus principios más importantes, ha sido la necesidad de sustraer los procesos del análisis personal de los candidatos, de cualquier injerencia y control institucional, así como la impronta de privilegiar y de respetar la transferencia individual dentro de la institución.

Psicoanálisis en México

El Círculo Psicoanalítico Mexicano fue en México la primera institución y la única que durante años abrió la opción de formarse como psicoanalistas, no sólo a profesionistas egresados de la medicina y la psicología, sino a cualquier persona que cuente con una licenciatura en cualquier rama. En 1985, se creó el Instituto de Formación Armando Suárez (IFAS) como espacio de formación.

Con el propósito de evitar en lo posible procesos de burocratización institucional, se estableció como órgano máximo de decisión del Círculo Psicoanalítico Mexicano a la Asamblea de Miembros Asociados y Adscritos, desde donde son elegidos los miembros de la Junta Directiva y se proponen distintas comisiones para atender los diversos objetivos institucionales que han guiado nuestro trabajo colectivo durante más de 50 años. Estas comisiones se relacionan con la propuesta del programa de formación, la red clínica, la difusión, etcétera.

Otro aspecto relevante de la concepción que hemos sostenido respecto al ejercicio del psicoanálisis, es la apertura a la escucha de una diversidad de psicoanalistas, por ello, desde la fundación han sido invitados todos aquellos psicoanalistas interesados en la investigación, difusión y la transmisión del psicoanálisis.

Con ese criterio, un parteaguas importante fue la incorporación, durante la década de los años setenta, de psicoanalistas de nacionalidad argentina y uruguaya que buscaron asilo en México debido a los golpes militares perpetrados en sus países. Su incorporación institucional inyectó aire nuevo y fresco, además de introducir nuevos autores -M. Klein, J. Lacan, entre otros- y formas de pensamiento desconocidas en el entorno psicoanalítico mexicano.

Así, se constituyó una nueva cultura del psicoanálisis, enriquecida por las aportaciones de Marie Langer, José Perrés, Marcelo Pasternack y Néstor Braunstein, entre otros. Ampliamos las discusiones teóricas y la concepción del programa de formación con nuevas perspectivas.

También hemos podido contribuir a expandir el psicoanálisis en otras entidades del país, rompiendo con visiones centralistas del mismo en la Ciudad de México. En este sentido, las sedes de Guadalajara y León han ayudado a ampliar fronteras y han contribuido a promover la difusión del psicoanálisis en el nivel nacional, así de importante como la presencia de Miembros Asociados y Adscritos también en la ciudad de San Luis Potosí.

Contrariamente al peso que se da en la actualidad a posiciones terapéuticas fáciles y rápidas, en el Círculo Psicoanalítico Mexicano consideramos que el psicoanálisis se halla enraizado en las visiones que rescatan al sujeto y le ofrecen un espacio de expresión, construcción y encuentro con su propio deseo.